Un plan está hecho de personas
Muchos planes fracasan no por las ideas, sino porque nadie tiene tiempo de llevarlas a cabo. Por eso, antes de las acciones, se describe quién se ocupa del marketing (empleados, colaboradores, consultores, agencias, herramientas de inteligencia artificial), cuántas horas puede dedicarle y qué sabe hacer.
Qué se recoge
- Las personas y los actores: rol, de qué se ocupan, horas semanales, competencias y límites.
- Las herramientas: sitio web, email, CRM, redes sociales, IA; quién las gestiona, cuánto cuestan, si se usan bien.
- El presupuesto mensual: publicidad, herramientas y colaboradores externos.
- Cómo se trabaja: quién aprueba los contenidos, cuánto tiempo hace falta, cómo circula la información.
- Qué falta: roles sin cubrir o competencias que harían falta.
De la auditoría al plan
En la auditoría esta información se convierte en la sección «Organización y recursos», con las observaciones (por ejemplo, «todo depende de una sola persona» o «una herramienta de pago apenas se usa»). En el plan, cada acción tiene un responsable, un posible apoyo, las horas estimadas y las herramientas; una vista de capacidad compara las horas necesarias con las disponibles mes a mes y avisa si alguien está sobrecargado.
Un ejemplo: la tienda online
Giulia (6 horas a la semana) decide y aprueba; Sara (12 horas) se ocupa de los clientes y las redes sociales; un fotógrafo por jornadas; el estudio gestiona las campañas. En marzo el plan prevé 40 horas de actividad para Sara, que dispone de 52 al mes: va bien. En junio requiere 80: el plan lo señala y se decide si mover una actividad, encargársela al fotógrafo o automatizar las respuestas más frecuentes.
Las horas son estimaciones
Las horas por persona son orientativas y las declara el cliente: no son un control. Tras los primeros meses se comparan con la realidad y se corrigen.



