Dos lógicas diferentes
Google Ads intercepta a quien ya está buscando algo: es potente cuando existe una demanda. Meta Ads (Facebook e Instagram) llega a las personas por intereses y comportamientos: es adecuada para generar interés y volver a impactar a quien ya ha visitado la web.
Antes de invertir
- Define el objetivo (ventas, contactos, reservas) y la conversión que vas a medir.
- Instala un seguimiento fiable y comprueba que los datos llegan.
- Prepara una página de destino coherente con el anuncio.
- Establece un presupuesto de prueba y un periodo de aprendizaje.
Cómo evaluar una campaña
- El CTR y el CPC indican si el anuncio es pertinente y cuánto cuesta el tráfico.
- La tasa de conversión, el CPL o el CPA indican si el tráfico genera resultados.
- El ROAS o el ROI indican si compensa, teniendo en cuenta el margen.
Errores frecuentes
- Cambiar demasiadas cosas a la vez y no saber qué ha funcionado.
- Juzgar tras pocos días: las plataformas necesitan datos.
- Descuidar las creatividades: imágenes y mensajes pesan tanto como el presupuesto.
- Olvidarse del seguimiento: a los leads hay que llamarlos rápido.
Un ejemplo: la campaña de primavera
Un agroturismo invierte 600 € en marzo: 400 € en Google (quien busca «agriturismo Sila») y 200 € en Meta (imágenes de las habitaciones). Google aporta 18 solicitudes y Meta 4: para abril se traslada más presupuesto a Google y Meta se usa para recordar la oferta a quien ha visitado la web.



