Métricas y dimensiones
Una métrica es una cifra (sesiones, clics, ingresos); una dimensión es el criterio con el que la desglosas (canal, página, dispositivo, mes). El valor está en el cruce: «los ingresos del canal email en el mes de octubre».
Compara siempre con algo
- Con el periodo anterior, para ver la tendencia reciente.
- Con el mismo periodo del año anterior, para eliminar el efecto de la estacionalidad.
- Con el objetivo, para saber si vas en línea con el plan.
Cuidado con las muestras pequeñas
Una tasa calculada sobre veinte visitas puede cambiar mucho por un solo evento más. Por eso acompañamos las tasas con el intervalo de confianza: indica hasta qué punto el valor es fiable. Por debajo de los umbrales mínimos de datos, preferimos decirlo abiertamente.
Las trampas más habituales
- Confundir correlación y causa: que dos cifras suban a la vez no significa que una cause la otra.
- Fijarse solo en la media: unos pocos valores muy altos la elevan; la mediana es más robusta.
- Cambiar la definición a mitad de camino (qué es una conversión, qué es un cliente activo).
- Reaccionar a la variación de un día: fíjate en las tendencias en periodos más largos.
Una cifra es una pregunta
Cuando un valor cambia, el siguiente paso es entender por qué: un canal, una página, una campaña, un acontecimiento externo. Para eso sirven los informes mensuales.
Un ejemplo: agosto frente a julio
Un hotel ve que las reservas directas bajan un 30 % en septiembre respecto a agosto y se alarma. Al compararlas con septiembre del año pasado descubre que han crecido un 12 %: la caída era solo estacionalidad. Por eso se compara siempre con el mismo periodo del año anterior.



