Parte del objetivo, no del canal
Antes de elegir redes sociales, anuncios o web, pregúntate qué quieres conseguir (más solicitudes, más ventas online, más clientes que repiten) y en cuánto tiempo. Un objetivo medible vale más que diez ideas.
Las cuatro preguntas de la estrategia
- ¿Para quién? Quién es el cliente ideal y qué busca.
- ¿Qué prometes? Por qué debería elegirte a ti y no a una alternativa.
- ¿Dónde lo encuentras? Los canales en los que está presente y en los que puedes resultar creíble.
- ¿Cómo mides? Qué cifras te dirán si está funcionando.
Las fases del recorrido (See-Think-Do-Care)
- See: quien aún no te conoce. Hacen falta visibilidad y contenidos que atraigan.
- Think: quien evalúa y compara. Hacen falta pruebas, ejemplos y respuestas a sus dudas.
- Do: quien está listo para elegir. Hacen falta un recorrido sencillo y una oferta clara.
- Care: quien ya es cliente. Hacen falta atención, contenidos útiles y motivos para volver.
Estrategia y táctica
La estrategia decide qué hacer y por qué; las tácticas (un post, un anuncio, una newsletter) son el cómo. Muchas empresas empiezan por las tácticas y les cuesta saber si están funcionando: sin un objetivo no hay forma de medirlo.
El método del estudio
El proceso sigue las mismas etapas: primero se conoce la empresa (brief y reunión), después se analizan los datos (auditoría), se construye el plan con objetivos y acciones y, por último, se hace el seguimiento de la ejecución con informes mensuales.
Un ejemplo: la pastelería
Una pastelería de Rende quiere más pedidos para las fiestas. Objetivo: 40 pedidos en diciembre (25 el año pasado). Para quién: familias y empresas de la zona. Promesa: dulces artesanos entregados en el día. Dónde: Instagram, ficha de Google y newsletter. Medida: pedidos, solicitudes de presupuesto, clics en el número de teléfono. Con estas cuatro respuestas, cada acción tiene un propósito.



